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…Lo que busca una Mujer…

by / Tuesday, 22 April 2014 / Published in Lifestyle

Generosità, comprensione, originalità, erotismo e intelligenza: questo è solo un assaggio di ciò che una donna vorrebbe trovare nell’uomo con cui condividere vita, amore, mondanità, figli.

Por Federica Lombardo, Periodista.

Generosidad, comprensión, originalidad, erotismo e inteligencia: estas cualidades estrepitosas indican solamente la optimización de lo que a una mujer le encantaría encontrar en el hombre con quien podría compartir todo el resto de su vida, por supuesto en un armónico ambiente de amor, elegancia, familia y adorables hijos.

¿A quién, de hecho, no le gustaría tener un compañero, o una compañera, adecuado para seguir adelante en cada situación, aunque sea la más difícil y la menos ideal posible?

Vivacidad del pensamiento, inteligencia y capacidad de ir más allá de los esquemas predeterminados que, bien mezclados entre sí, dan resultados milagrosos en todos los campos de la vida: desde el profesional hasta el sentimental, desde el deportivo a lo chic y mundano, o sea, que estamos vislumbrando una vida verdadera, a lo “wapo wow!”

Y así seguir siempre hacia adelante desde el mismo inicio de la juventud que se caracteriza por la búsqueda de encontrar algún día un líder de casa propia que ostente sin pudor frente a ti misma su carisma e inteligencia, desde el primer encuentro.

Al respecto del primer encuentro las mujeres tenemos siempre las ideas mucho más claras que los hombres. No lo duden nunca ustedes hombres distraídos que leen este artículo, porque las vibraciones masculinas verdaderas a nosotras las mujeres se nos aparecen con claridad, de salida y a primera vista. Como sucede a los hombres cuando encuentran la corbata soñada, por ejemplo.

Y mejor si este asunto del primer encuentro sucede mientras por casualidad beben juntos un aperitivo como el Martini Dry que se marida siempre muy bien con las primeras palabras de cualquier primer encuentro y después, por supuesto, quizá si tienen la suerte de seguir la conversa por entre los olores y los paladares de una íntima cena Árabe o, mejor todavía, confundidos entre los colores, las formas, las personalidades, los vinos y los hors d’œuvre de un elitista vernissage artístico al cual lleguen ambos por invitación personalizada. ¡Eso sería genial!

2013-_Oct_WAPO_Sauna_Pamela_Meindl_8Los argumentos compartidos en este hipotético primer encuentro, rendirían a ambos sujetos protagonistas, las ganancias posibles de un cautivante reality-show de alta intensidad, como son las conversaciones más fluidas y más brillantes del repertorio, que surgirían de manera espontánea porque sencillamente las ideas, las opiniones bien claras y la capacidad de ponerse en onda, aumentan frente a los ojos de una mujer, el deseo real en ella de seguir adelante a ojos cerrados y con todo su potencial femenino de seducción y entrega.

¿Saben por qué? ¡Ustedes, hombres distraídos! Porque es así que una mujer independiente, sensitiva y profesional quiere sentirse y reafirmarse frente a un hombre viril, joven y emprendedor, que no teme enfrentar el riesgo de este emprendimiento inicial.

Y, aún más, esas miradas iniciales entre ambos cargadas de entendimientos y complicidades compartidas, que son firmes e intencionales como resultado de una buena educación, de una distinguida gracia individual, de una capacidad flexible y comprensiva de saber intuitivamente mantener el ritmo de la conversación inicial, revelan a la mujer el signo premonitorio e incontrovertible de un hombre ideal quien, por la misma razón, también presiente en lo profundo de su ser que ha encontrado a su compañera ideal. Y no hemos terminado.

Desde mi punto de vista de mujer es que el hombre debe reconocer en la mujer la sensualidad, el ardor, la belleza y la deseabilidad aún cuando el día de ambos inició con el pie izquierdo. Recuerden ustedes, hombres afectados por el síndrome de la distracción crónica, que cada mujer, por lo menos una vez en la vida, desearía escuchar especialmente destinada a ella la frase mágica, la que elimina todo el estrés y la crispación del día: “Para mi tú eres la más hermosa, siempre”, o algo parecido…

Aquí está la revelación de eso que es todo un Código de Da Vinci descifrado: un hombre capaz de esto encierra en su personalidad todo lo que una mujer de cada nacionalidad e historia desearía tener a su lado para toda la vida.

¿Pero existen realmente en la Tierra hombres así? Algunas dirán que no, otras que sí y otras no podrán contestar a la pregunta. La respuesta que te regalo es que por supuesto que existen hombres así. Y sorpréndete: ¡En cada hombre! O sea, que cada hombre podría tener esas características ganadoras. Pero depende de la mujer, depende de tí. ¿No me crees? Pues bien, tienes que creerme porque también cada mujer por su parte tiene el poder de lograrlo. Sólo hay que averiguar cómo hacerlas “emerger”.

Es una pena que nosotras las mujeres rechacemos de manera irrevocable a todos los hombres que se nos acerquen sin ostentar desde la primera cita todas estas vibraciones, virtudes y excelencias que siempre deseamos encontrar en ellos para que se nos expongan de salida, de golpe, con sinceridad y en todo su esplendor.

Si los hombres comprendieran estas serias necesidades nuestras por encuentros inmediatos, completos y maduros, entonces ellos se sentirían mejor con ellos mismos y les iría mejor con nosotras en los primeros encuentros y así a nosotras nos sería más rápido y fácil descubrir y apreciar la integridad que buscamos en ellos, y así podríamos satisfacer nuestras expectativas.

De hecho hombres y mujeres administran sus propias vidas usando todo el potencial energético acumulado en el cerebro, corazón, vientre y sentimientos.
Pero a las mujeres nos cuesta trabajo el entender que tanto nosotras como los hombres por una inclinación incontrolable al protagonismo dominante, actuamos de manera demasiado improvisada y rápida, en base a complicados reflejos de acción/reacción, y no como debiera ser, o sea, en términos de un plan táctico e inteligente como sería el de pensar y decir “preferiría que fueras tú primero quien me explique lo que es posible”.

Los hombres y las mujeres, de hecho, necesitan ser cortejados, reconfortados y tranquilizados. Y quizá nosotras mucho más que ellos. Por eso la caballerosidad entre los géneros es necesaria. Debe ser un modo de vida, de estilo elegante, de educación agradable y de considerada conciencia. O sea, la caballerosidad no una obligación. Por eso el carisma y el liderazgo en la pareja no tiene por qué ser una prerrogativa masculina. Podría ser compartido o si quieres, podría ser en algunas ocasiones tuyo también, Siempre que ninguno de los dos exagere, obviamente.

Los seres humanos, por su naturaleza no solo elijen su “manada”, sino también el compañero o la compañera: ¿Cómo? Gracias a estímulos e inputs recíprocos que ayudan a entender al otro sin que esta experiencia se viva con la crispación de un examen de admisión universitario.

“Dar y poseer”, de hecho, es muy diferente a “pretender y otorgar, si la intención es la de querer seguridad y mostrar equilibrio interior. Y si la idea además es la de recibir amor y protección entonces hay que poner en evidencia esta necesidad sin pretender a toda costa el tratar de lograrlo.

Todo esto llega de manera espontánea e inmediata si nace de los buenos términos de una relación madura basada en el enriquecimiento espiritual recíproco y no en una lucha crispada por repasar y corregir fallas y errores.

Mujeres, escuchen bien: existen hombres que pueden hacerles muy felices. Pero, en el fondo, es suficiente tener las ideas claras. ¿Tú sabrás responder eventualmente si es mejor el hombre perfecto, o el hombre ideal?

Fotografía:
Pamela Meindl
Dirección Artística :
Joel Checa
Make Up Artist:
Bessie Linares

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